Cádiz, fin de milenio (1990 - 1995)

La finalidad del trabajo Cádiz, fin de milenio era la de realizar un exhaustivo archivo contemporáneo de la vida cotidiana de la que era mi ciudad. Éste era un proyecto que pretendía desarrollar desde el año 90 y hasta el año 2000. Que esta decena de años coincidiera con el final del siglo XX lo hacía especialmente nostálgico y me condujo a titularlo con ese sentido de cierre y final de un periodo de su Historia. Máxime en una ciudad que permanentemente se vanagloria (legítimamente) de que es trimilenaria y fenicia, de que es la más antigua de Occidente. Ese título para mi proyecto tendría, por tanto, una sonoridad especial en Cádiz.

En cualquier caso, por razones laborales, en Noviembre del 95 me trasladé a vivir a Barcelona y el proyecto tuvo inevitablemente que detenerse. No obstante llegó a tener una extensión de hasta 15.000 imágenes (disparos), todas en película en blanco y negro (el extenso archivo es, por tanto, analógico -y actualmente no está digitalizado/escaneado-). Se publicaron dos libros con 100 imágenes cada uno producidos por la UCA.

Desde el principio mi planteamiento para Cádiz, fin de milenio fue el de hacer un trabajo dirigido estrictamente a registrar la vida cotidiana de dicha ciudad. Mi interés se decantaría únicamente en la riquísima oferta de datos que presenta el fluir continuo y regular de la actividad de toda/cualquier población (en este caso, Cádiz). No se centraría por tanto en los acontecimientos extra-normales que suceden en ellas (en cualquier urbe) y que a buen seguro son documentados por los/las fotógrafos/as de prensa (que, por definición, registran lo extraordinario, lo que constituye una "noticia").

O sea, lo que me interesaba (para un proyecto a tan largo plazo) era producir un extenso archivo fotográfico de la vida ordinaria y común de la ciudad y obtener así un enorme almacén gráfico que guardara, mantuviera e incluso reforzara la memoria histórica de la que era mi comunidad. Si el permanente registro que realizan los/las fotógrafos/as de prensa de cualquier municipio indudablemente configura un magnífico archivo de la vida de sus habitantes (aunque centrado en lo noticiable, siempre), mi incesante trabajo sería un perfecto contrapunto a aquél y haría que esta población andaluza quedara (en aquella década de cambio de siglo y milenio) documentada (en todos sus aspectos) de una forma más pormenorizada, profunda y minuciosa de lo habitual. Y, por supuesto, quisiera señalar que los pies de foto de cada imagen (muy diferentes a los de los/las compañeros/as de prensa) formaban parte principal de mi proyecto (siempre he considerado que pueden ejercer una función autoral tan importante -¿por qué no?- como el que generan las propias imágenes en sí mismas).

En definitiva, cualquier persona podría ver en un futuro cómo eran los/las gaditanos/as de los 90, cómo era su vida, su aspecto, cómo vestían, cómo estaba la ciudad, qué relación tenían con su entorno, cómo vivían sus fiestas (Carnaval, Velada de los Ángeles, Juanillos, Tosantos, etc.), cómo participaban de sus manifestaciones religiosas (Semana Santa, Corpus Christi, procesiones marineras, etc.) o también cómo compraban en sus mercados, cómo y qué comían, a qué se dedicaban en sus ratos de ocio, cuáles eran sus servicios públicos (transportes, estaciones, etc.), cómo era su relación con el mar (el puerto, las playas en verano, etc.), cómo y por dónde paseaban, etc. Y todo ello a través de los verdaderos protagonistas: los anónimos gaditanos/as de a pie. 

 

En resumen pretendí registrar el pulso latente de una sociedad, de una comunidad, de esa amalgama de sensaciones, personas y espacios que constituyen esa histórica ciudad. Intenté hacer un reportaje revelador, personal, un verdadero acecho fotográfico a mi entorno urbano queriendo mostrar la enorme fuerza descriptiva de aquel presente con sencillas escenas cotidianas y anónimas.

Todo esto, incluso con toda la parcialidad y subjetividad que implicaba mi particular visión, permitiría no obstante extraer historia y documentar.  De eso se trataba.

 

El mítico Manuel Falces, en aquella época director del Centro Andaluz de la Fotografía y crítico de fotografía del suplemento de cultura Babelia del periódico El País, escribió lo siguiente para el texto del segundo libro:

Nota final: por falta de tiempo, en esta web se han escaneado directamente las fotos de las páginas del primer libro (como se comprobará por la menor calidad de las mismas), con sus títulos/pies de foto originales. Espero poder corregirlo en próximas actualizaciones. Incluso presentaré las 100 fotos del segundo libro. Tendré que rebuscar en todo mi archivo y me llevará tiempo.