Talent Latent

Talent Latent es la muestra principal del festival internacional de fotografía SCAN-Tarragona (orientado a la creación joven), una muestra de la que yo he tenido el honor de ser su comisario en las convocatorias de 2010, 2012, 2014 y 2016 (el festival es bianual). Para cada una de esas 4 ediciones, tras un intenso proceso de selección y estudio en el que revisaba e investigaba los trabajos de centenares de jóvenes autores/as nacionales e internacionales, seleccionaba una decena de artistas (salvo en 2010, que fueron 13 los/las elegidos/as). En cada convocatoria la selección final ofrecía una amplia representación de las principales líneas estilísticas y ámbitos temáticos por los que se mueve la joven creación fotográfica contemporánea internacional. La riqueza de cada Talent Latent residía no sólo en que se ofrecía a la audiencia una visión poliédrica de dicha creación sino también en que cada edición era una sinfonía de una decena de proyectos completos, autosuficientes e independientes pero que, además, se visionaban todos de una forma armónicamente enriquecedora, se acompañaban (con una cierta continuidad) unos a otros. Y lo hacían gracias a su estudiada disposición espacial colectiva en espléndidos espacios expositivos de la ciudad (como fueron el magnífico mercado modernista -antes de su restauración-, la antigua tabacalera, o el Tinglado 2, una de las inmensas y diáfanas naves del puerto de la ciudad). Todos esos espacios fueron adaptados con gran entrega y dedicación para cada nueva convocatoria (la madera que empleamos en los  montajes de las 4 ediciones fue la misma, reciclándola por razones de sostenibilidad y ecología).

Aquellos Talent Latent intentaron satisfacer todo tipo de expectativas dado su amplio espectro formal y conceptual. Así, el público estuvo invitado a disfrutar de una rica variedad de planteamientos y acercamientos al medio fotográfico y de unas temáticas que versaron sobre aspectos muy diferentes de la -amplia- condición humana. Desde la cuestión de la identidad y el género, hasta la denuncia social y el compromiso ético y político, desde el diario personal y autobiográfico (documentación de lo privado y lo interior) al reportaje exógeno de lo que sucede en el mundo exterior, desde la fotografía capturada (que congela el devenir y el flujo real de la vida) a la fotografía construida (escenificada, montada, ficcionada), desde la fotografía pretendidamente objetiva y neutral (notarial) a la descaradamente subjetiva (evocadora y narrativa, paraliteraria), desde la fotografía veraz a la manipulada, desde la cada vez menos frecuente fotografía analógica (incluidas técnicas antiguas, o fotografía sobre emulsiones no convencionales) a la ya completamente ubicua fotografía digital y la posfotografía, desde la fotografía más ortodoxa a las hibridaciones con otros medios...

En las cuatro ediciones por supuesto que no faltó el catálogo respectivo en el que argumenté detalladamente en desarrollados ensayos teóricos y críticos el valor de cada uno de los proyectos individuales seleccionados así como su integración colectiva (interrelacionada) en la muestra final (generando esa especie de sinfonía visual que debe ser -a mi juicio- toda muestra de este tipo).

Deseo manifestar mi agradecimiento a todo el equipo técnico y humano que trabajó en las 4 ediciones, especialmente a Pep Rigol, a Nam Arquitectura y a la Fundaciò Fòrvm de Tarragona (David Balsells y Chantal Grande).