Luis Javier. Barcelona, agosto de 2012.

El trabajo de Micó en la Kursala es un poco peculiar dado que él programa y coordina una sala de arte que está a más de 1000 km de donde vive (aunque es de Cádiz, desde hace años reside en Barcelona, justo en el extremo opuesto del país). Micó se ocupa de las estrictas labores de comisariado y programación, la UCA de todo lo demás (con un pequeño -muy reducido- grupo humano y profesional que, sin embargo, con un ahínco especial y muy entregado al proyecto, consigue todo lo que necesita el autor/a en cada exposición/libro que coordinamos). La Kursala se inauguró en Octubre de 2007 y desde el principio su comisario responsable fue consciente de que la principal problemática que presentaba para llegar a ser reconocida era que está situada a muchísimos kms de distancia de los núcleos de poder del arte contemporáneo español. Cuando aceptó el reto de dirigir la Kursala Micó no aspiraba a conseguir para ella sólo un cierto éxito y reconocimiento locales. Por esa razón, desde el principio se planteó una especial estrategia de trabajo que estaría muy íntimamente relacionada con el tema del fotolibro, algo que, al menos en la España de 2007, todavía no era ni por asomo el encendido fenómeno (el boom) que llegaría a ser (prácticamente por entonces no se usaba el término fotolibro). Dicha estrategia (la del fotolibro) era la única opción que tenía Micó para promocionar y divulgar su trabajo fuera de Cádiz (nos referimos a una divulgación extralocal: nacional e incluso internacional). La proyección que finalmente ha llegado a adquirir la sala ha llevado a su comisario a impartir conferencias sobre la Kursala en multitud de ciudades españolas y en otras extranjeras como Bristol (Reino Unido), Lima (Perú), Santo Domingo (República Dominicana), Buenos Aires (Argentina), Santiago (Chile) y Ciudad de México.